viernes, marzo 30, 2007

El muelle del Alquife de Almeria

>>Ubicación geográfica

El Alquife de Almeria, declarado monumento, es un cargadero de mineral de hierro, ubicado en la playa almeriense de las Almadrabillas. Este muelle es una obra de ingeniería concebida para su utilización por medios de transporte, como almacenaje y embarque del mineral procedente de las minas de hierro de Alquife (Granada) por vía marítima.

La estructura, diseñada como un muelle de agua profunda, consta de un sistema de acceso y el embarcadero. El primero es un viaducto en el que se alternan tramos de estructura metálica realizados con perfiles de acero y tramos de obra de fábrica con arcadas. El embarcadero, distribuido en varios planos, es la parte mayor dado que soportaba una mayor carga, e incluye un tramo a modo de soporte del tablero para el desplazamiento del ferrocarril.

La problemática de la explotación minera de finales del siglo pasado y los comienzos de la industrialización en Andalucía tienen uno de sus mejores testimonios en esta notable obra de ingeniería que incorpora avanzados criterios y aportaciones de la construcción en metal de reconocida trascendencia en la historia de las obras civiles. Por su naturaleza, esta tipología constructiva no fue frecuente y ha adquirido una singularidad digna de ser conservada por la imposibilidad de recuperar su uso original.

Reseña histórica

La empresa explotadora de las minas de Alquife, The Alquife Mines and Railways Company Limited, con sede en Glasgow, solicitó en 1900 una concesión para construir un embarcadero de mineral en la playa de las Almadrabillas de Almería. El Ayuntamiento de esta capital aprobó la construcción del mismo en 1902, otorgándose la titularidad de tal concesión a la mencionada compañía británica. Las obras concluyeron en abril de 1904, y el muelle permaneció en funcionamiento hasta septiembre de 1970.

El 16 de noviembre de 1970, la titularidad fue adquirida por la empresa Agrupación Minera, S.A. (Agruminsa), con sede en Bilbao. Mediante orden del Ministerio de Obras Públicas, de fecha 14 de febrero de 1980, fue decretada la caducidad de la concesión y, en consecuencia, el cese de las actividades en el cargadero. Pese a que Agruminsa estaba obligada a demoler los restos inservibles de las instalaciones, las actuaciones quedaron paralizadas a raíz de la resolución de la Dirección General de Bellas Artes de la Consejería de Cultura fechada el 17 de diciembre de 1984, que disponía la incoación del expediente de Declaración de Monumento Histórico Artístico a favor del muelle.

Por otra parte, los terrenos y accesos al cargadero situados fuera del límite de la zona fueron objeto de expediente de expropiación forzosa, promovido por el MOPU para el desdoblamiento de la calzada con nuevo puente sobre la Rambla de Belén. Declarada la expropiación con carácter de urgencia por el Consejo de Ministros, fueron levantadas las actas previas de ocupación el 24 de marzo de 1982 y la de mutuo acuerdo el 18 de octubre de 1984.



Protección legal

La citada resolución de la Consejería de Cultura suponía el inicio de un procedimiento administrativo encaminado a la protección y conservación de esta importante muestra de la arquitectura en hierro. Entre tanto, y una vez publicada la ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, fueron recabados informes favorables a la declaración de monumento mediante diversas instituciones directamente relacionadas con la protección, fomento y conservación del patrimonio histórico y artístico. Estas entidades fueron la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias (Granada) y la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico (Almería).

En febrero de 1987 fue concedido trámite de audiencia en el citado expediente a cuantas personas e instituciones pudieran verse afectadas por la declaración. El Ayuntamiento de Almería acordó por unanimidad manifestar la conformidad de la corporación municipal para que, a través de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura, fuese declarado bien de interés cultural el cargadero de El Alquife. Por su parte, la empresa Agruminsa manifestó acatar los efectos derivados de la declaración y solicitó que se tuvieran en cuenta sus derechos económicos con vistas a una hipotética compensación indemnizatoria.

En febrero de 1994 se sometió a información pública el expediente para la declaración como bien de interés cultural del citado cargadero, manifestando el Ayuntamiento de Almería que no efectuaba alegación alguna. En mayo del mismo año fue anunciada la apertura del trámite de audiencia en el expediente de declaración; esta vez, el Consistorio local se pronunció destacando la imposición que esta singular pieza de ingeniería suponía sobre su entorno más inmediato.

El Ayuntamiento de Almería afirmó entonces que el cargadero se percibía como un artefacto autónomo impuesto al paisaje, con suficiente independencia sobre éste. Por tanto, el entorno delimitado en el expediente de declaración intentaba proteger la visualización del monumento, no salvaguardar relación alguna entre el mismo y el paisaje.

Para dicha Corporación, la zona urbana donde se ubica el cargadero de El Alquife es un área especialmente compleja e importante para el funcionamiento general de la ciudad de Almería, ya que en ella confluyen los principales sistemas viarios costeros e interiores, así como el ferroviario. En consecuencia, el Ayuntamiento consideraba que no existe un entorno próximo al cargadero que pueda ser objeto de protección individualizada, sino que la presencia de éste debe imponerse como un elemento conformador del paisaje urbano de la ciudad, cuyo tratamiento y ordenación debe corresponder al planeamiento general.

Finalmente, en el decreto por el que se declaraba bien de interés cultural el cargadero de mineral de El Alquife, dichas alegaciones no fueron tenidas en cuenta por considerar la Consejería de Cultura que la protección cautelar del entorno del monumento no paraliza el desarrollo urbanístico de esta zona de la ciudad de Almería.


Fotografías: Cortesia Juanjo Plaza



Alquife, un poblado de hierro


Sus minas, las más grandes del Viejo Continente,.están siendo transformadas en un embalse

Fuente: El Ideal

ENTRE Aldeire y Lanteira, y muy cerca de La Calahorra, el viajero se va a encontrar con un paisaje diferente en el pequeño pueblo de Alquife. Se trata de unas antiguas minas, yacimiento de hierro a cielo abierto, que funcionaron hasta hace no mucho tiempo. Están consideradas como las de mayor dimensión de este estilo en toda Europa y su entorno es muy singular.

El lugar de donde antes se sacaba hierro ahora se está convirtiendo en un embalse, formado por el fluir de las aguas subterráneas. Aún así, esta zona sigue teniendo encanto para el viajero que quiera descubrir parajes singulares. Se puede visitar la zona de talleres y donde trabajaban los empleados de la mina hasta hace no mucho tiempo. Hacer algunas excursiones por estos terrenos, de manera individual o en grupo, es otra experiencia gratificante, pero requiere caminar con cuidado y respetar el entorno.

El temprano asentamiento poblacional, que se remonta a la época argárica, no ha evitado que en la actualidad el número de vecinos de Alquife sea bastante escaso, aunque los que quedan recibirán al viajero con los brazos abiertos. Le darán de comer sus manjares más ricos y le contarán algunas historias y batallas de sus antepasados.

Leyendas

Por su proximidad, este pueblo estuvo protegido por La Calahorra durante la época musulmana. Como el resto de las localidades de alrededor, pasó a formar parte de la Corona de Castilla, para acabar integrándose en el Marquesado de don Rodrigo de Mendoza. Durante la época medieval hubo un castillo del que quedan algunos vestigios, aunque poco. La iglesia parroquial de la Asunción sí se puede contemplar en su totalidad. Su cúpula es de estilo renacentista y el artesonado mudéjar del siglo XVI. Cuenta la tradición que cuando San Hermenegildo era transportado por unos bueyes para trasladarlo a otro pueblo, al llegar los bueyes al sitio donde se encuentra la ermita, estos se pararon sin poder continuar la marcha, entonces los lugareños entendieron que el Santo no quería abandonar el pueblo.

Una vez en el Marquesado, el viajero puede aprovechar para visitar algunos de los pueblos de la zona como Albuñán, Aldeire, Cogollos, Dólar, Ferreira, Huéneja, Jérez del Marquesado o La Calahorra.

En el pueblo de Alquife es muy probable que no encuentre alojamiento, pero pueden consultar la web 'www.guadixymarquesado.com 'para conocer el listado de estancias turísticas de la zona.

jueves, marzo 29, 2007

Homenaje de la Autoridad Portuaria de Gijón a la historia industrial


FLAMANTE. La vieja grúa, estratégicamente situada para recibir a los visitantes del puerto. Fte:El Comercio

La Autoridad Portuaria de Gijón ha restaurado una vieja grúa que prestó servicio en la dársena de Langreo, en El Musel, para que sirva de ornamento situada en el arranque de los muelles de La Osa y a modo de homenaje a lo que se ha dado en llamar arqueología industrial.

La máquina estuvo muchos años, ya inservible, en la tercera alineación, y se libró de la enajenación de grúas que se produjo para externalizar el servicio.

Su estructura es de madera y la restauración evitó el achatarramiento al que su venta hubiera abocado.

Canal de Castilla - Ramal Olvidado

Fuente: El Norte de Castilla
Ilustración: Carlos Cazurro


MIGUEL A. GUERRA COSME/PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN AMIGOS DEL CANAL DE CASTILLA LA BARCAZA



EL día 14 se firmo un convenio 'Para la recuperación hidrológica y paisajística del entorno del Canal de Castilla' entre el Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Confederación Hidrográfica del Duero, la Junta de Castilla y León y las diputaciones de Burgos y Palencia. Las obras, presupuestadas en 15 millones de euros, dejan el ramal sur, desde el término municipal de Cubillas de Santa Marta hasta su final en la Dársena -todo el tramo pertenece a la provincia de Valladolid- abandonado a su suerte. Para concluir que es necesario recuperar el Canal de Castilla fue preciso que se formara un Comité de Expertos, que propugno, allá por el mes de febrero del 2005, una actuación integral en el mismo. Los planteamientos que es preciso desarrollar contemplaban la restauración forestal: tratamiento de la vegetación existente para mejorar el estado fitosanitario y realizar plantaciones de árboles y arbustos en las zonas deforestadas o con escasa densidad vegetal.

Protección de márgenes contra la erosión. Esto se efectuaría en los puntos donde la acción del agua ha degradado los taludes, procediéndose a reconstruirlos y a proteger las zonas que lo requieran.

Acondicionar los caminos de sirga: se rehabilitarían para permitir una adecuada circulación a todo lo largo de ambos ramales.

Está previsto tratar los lugares singulares, como son aquellos puntos por los que el Canal atraviesa poblaciones o lugares de especial interés donde se diseñarán espacios ajardinados equiparados con elementos de uso para zonas estanciales.

¿Esto quiere decir que el comité de expertos llegó a la conclusión de que los 22 kilómetros restantes del ramal sur del Canal están en perfectas condiciones y que no es necesario ejecutar en el mismo ninguna de las mejoras descritas? Un año y medio después de que se formulara el informe, el 17 de agosto del 2006, en el termino municipal de Cabezón de Pisuerga, el Canal perdió millones de litros de agua por una brecha producida en sus márgenes. La Confederación Hidrográfica del Duero, firmante del actual convenio, calificó la rotura de «problema de infraestructuras» y realizó una 'obra de emergencia'. Si el comité de expertos excluyo los 22 kilómetros finales del Ramal Sur por su buen estado, es evidente que se equivocó profundamente.

La Junta de Castilla y León. Como firmante también del convenio, ya había realizado un amplio estudio -Decreto 205/2001- sobre el Canal y todos sus elementos: 'El Canal de Castilla. Un plan regional'. En el 2006 firmará de nuevo otro convenio para catalogar el patrimonio industrial, en el que se incluye el Canal de Castilla.

Ahora, y por acuerdo de 14 de diciembre del 2006, autoriza la modificación de los porcentajes previstos en el apartado 3 del artículo 108 de la Ley 7/86, de 23 de diciembre, de la Hacienda de la comunidad de Castilla y León, para realizar por la Consejería de Medio Ambiente la concesión de una subvención a la Asociación de Pueblos Ribereños del Canal de Castilla Sirga, por un importe de 24.000 euros, con el objetivo de elaborar un análisis de la planificación para un desarrollo sostenible del Canal de Castilla.

Pues bien, después de realizar estudios y subvencionar análisis, en los que se llega a la conclusión de que las actuaciones desarrolladas hasta ahora para su recuperación y revalorización «no corresponden a una planificación global», aporta 2,25 millones de euros a un convenio que deja fuera 32 kilómetros del Canal de Castilla. ¿Para qué sirvieron dichos estudios?

El convenio de colaboración discrimina, separando de la promoción pública como recurso turístico, a las siguientes localidades: Cubillas de Santa Marta, Trigueros del Valle, Corcos del Valle, Cabezón de Pisuerga, Cigales y Valladolid en el Ramal Sur del Canal, así como a Tamariz de Campos, Villanueva de San Mancio y Medina de Rioseco en el Ramal de Campos.

La asociación Amigos del Canal de Castilla La Barcaza, sin dinero para análisis, pero utilizando el sentido común, llegó a las conclusiones aportadas por todos los grupos de expertos creados para analizar el tema: que en el Ramal Sur, mucho nos tememos, pueden volver a aparecer roturas como la de Cabezón de Pisuerga del verano pasado en cualquier otro punto de los 32 kilómetros olvidados; especialmente en los caminos entre Cabezón y Cigales, debido a que la erosión por la acción del agua ha degradado los taludes. Vemos una deforestación importante en muchas zonas, la invasión por la maleza de los caminos de sirga, la ruina de las antiguas casas del esclusero, el abandono de las áreas recreativas, la no reposición de piedras de cantería que faltan en algunos puentes, acueductos, muelles (muelle de Viñalta, acueducto de Gatillas, Acueducto del Berrocal) etcétera.


Reinventar el Canal


EL Canal de Castilla es una notable rareza entre las vías navegables europeas. Lo hemos podido comprobar estos días en el Primer Seminario del proyecto VNE (Vías Navegables de Europa), celebrado en Valladolid, un proyecto encuadrado en el programa europeo Interreg IIIC West para la cooperación entre regiones no vecinas, cofinanciado por el Feder (Fondo Europeo de Desarrollo Regional) y los socios locales. En él participan ocho asociaciones de otros tantos países comunitarios y Noruega. Sirga, la Asociación de Pueblos Ribereños del Canal de Castilla, es la única española entre ellas.

En su más de siglo y medio de existencia, el Canal de Castilla ha sido generoso con nuestra región. En su breve época de esplendor, antes de que en la segunda mitad del siglo XIX apareciera la implacable competencia del ferrocarril, contribuyó de una manera esencial al transporte de trigo de Tierra de Campos, el fin primero para el que fuera construido. Su uso fue poco a poco languideciendo, aunque en determinados momentos de la primera mitad del siglo XX recuperara una parte de su utilidad. Pero el sistema económico había cambiado. A partir de la década de los cincuenta, el regadío y el suministro de agua pasan a ser sus nuevas utilidades. Es la primera reconversión de esta vía de agua, una reconversión poco respetuosa con la Historia que supuso la pérdida absoluta de la navegabilidad.

Las aguas del Canal riegan hoy más de treinta mil hectáreas y abastecen a 51 poblaciones de las provincias de Valladolid y Palencia, incluyendo parte de las capitales. Son sus dos usos principales. A ellos cabe añadir la producción de energía eléctrica, con 23 minicentrales en explotación y sus usos ambientales que han dado pie a numerosos humedales y han permitido regenerar algunas de las lagunas más emblemáticas de la región.

Todo ello en un medio natural estepario donde la presencia de agua se convierte en factor de biodiversidad. La multifuncionalidad que ha ido adquiriendo el Canal a lo largo de los años es ciertamente admirable, tanto más porque es bien poco lo que a cambio de ella se le ha devuelto en forma de inversiones.

Podemos dejar que las cosas sigan así durante los próximos años, exprimiendo hasta la agonía la obra de nuestros antepasados, o bien podemos beneficiarnos aún más de ella a cambio de aportarle nuevos recursos y nuevas ideas. La apuesta de Sirga y de los asistentes al seminario va en este sentido.

Además de sus usos económicos o ambientales, el Canal de Castilla es un Bien de Interés Cultural. Un bien de 207 Km de longitud con numerosas esclusas, puentes, edificios y fábricas, patrimonio industrial único, testigo de la importancia pasada del Canal. Es un patrimonio que hay que recuperar, tanto por la obligación histórica de hacerlo, como por la importancia que en el futuro puede llegar a tener para la región. Cuando el desarrollo de nuestro territorio se enfrenta con retos imposibles de superar, la presencia de una infraestructura cultural de la magnitud del Canal debe convertirse en un referente prioritario. No es una tarea nada fácil, dado el rigor del medio natural en el que se asienta y la carencia de potenciales humanos adecuados que desde un primer momento potencien las inversiones.

En estos últimos cincuenta años, el paradigma social y económico de nuestra sociedad y de nuestro medio rural ha vuelto a cambiar. Mal que bien, el futuro del Canal como vía de abastecimiento de agua no parece peligrar. Sin embargo, somos muchos los que creemos que restringir su uso a unas obligaciones para las que no fue prioritariamente creado es desperdiciar su potencial.

El Canal precisa de una segunda reconversión. Aunque siga prestando su actual función, esta reconversión ha de ser esencialmente cultural, ambiental y turística. Pasos ciertos se han dado ya. La recuperación de determinadas esclusas y edificios, o la puesta en funcionamiento del Barco Antonio de Ulloa que, desde Medina de Rioseco, navega hasta la Séptima Esclusa en Tamariz de Campos, apuntan en este sentido. Pero es necesario un mayor compromiso, tanto social, como de las administraciones implicadas, desde su titular, el Ministerio de Cultura, hasta la Junta de Castilla y León, municipios y diputaciones povinciales, pasando por la Confederación Hidrográfica del Duero, el organismo encargado de su tutela. Esta maraña de administraciones hace prácticamente inabordable cualquier intervención sostenida. No es extraño que una de las propuestas más generalizadas sea la creación de una gerencia del Canal capaz de coordinar y encaminar todos los esfuerzos.

En el siglo XVIII los ilustrados tuvieron un sueño. No lo vieron hacerse realidad. Hubo que esperar cien años, hasta mediados del siglo XIX para que las aguas inundasen todo el recorrido que hoy conocemos. Fue una inversión tardía que quizás no rindiera los beneficios esperados por sus socios concesionarios. Hemos sido las generaciones posteriores las que los hemos recogido. Ahora, para beneficiarnos aún más, necesitamos nuevos ilustrados capaces de reinventar el Canal de Castilla con la misma ilusión que nuestros proyectistas de antaño. La asociación Sirga está dispuesta a ello.

miércoles, marzo 28, 2007

Bilbao: Cultura destina 435.000 E para rehabilitar el Alto Horno de Sestao

Cultura destina 435.000 € para rehabilitar el Alto Horno de Sestao

Cultura destinará 435.000 euros para la primera fase de la rehabilitación del Alto Horno número 1 de Sestao, que se convertirá así en un centro de interpretación de la siderurgia y en seña de identidad de la industrialización y del pasado fabril de Vizcaya.

Según anunció hoy la ministra de Cultura, Carmen Calvo, El Ministerio tiene previsto realizar obras de consolidación y restauración de los restos del alto horno para detener el progresivo deterioro que sufre y asegurar su conservación.

La ministra recordó que Altos Hornos de Vizcaya (AHV) fue en la primera mitad del siglo XX la empresa 'más importante de España' y destacó que el Alto Horno número 1 es 'testigo viviente de la historia siderúrgica y la industrialización del País Vasco'.

Calvo señaló que el Ministerio va a llevar a cabo el proyecto de conservación básico del horno alto, que está declarado Bien de Interés Cultural, para consolidar su estructura y aseguró que será necesario iniciar un reflexión sobre cómo transformarlo en 'un lugar visitable en el que se pueda enseñar lo que representó'.

En este sentido, destacó la necesidad de que otras instituciones, como el Gobierno vasco, colaboren económicamente para poder acometer esta segunda fase de la rehabilitación del horno alto.

Calvo afirmó que estaría dispuesta a transferir la titularidad del horno alto a la Comunidad Autónoma Vasca en caso de que el Ejecutivo vasco 'exigiera este requisito para participar o cooperar'.

El Alto Horno número 1 es el único superviviente de los tres que componían la instalación siderúrgica de la antigua fábrica de Altos Hornos de Vizcaya en la localidad de Sestao, tiene una altura de 80 metros y su diámetro de ocupación media es de 18 metros.

Tras presentar en el Ayuntamiento de Barakaldo el proyecto de rehabilitación del Alto Horno, la Ministra se trasladó a Portugalete donde ha entregado el certificado que acredita la pertenencia del Puente Vizcaya, o Puente Colgante, a la lista de Bienes Patrimonio Mundial de la Unesco.

El puente fue declarado Patrimonio Mundial en la 30 sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, que se celebró en julio del año pasado en Vilnus, (Lituania), con lo que se convirtió en el primer bien inscrito del País vasco y el primero del Patrimonio Industrial de España.

La ministra hizo entrega del certificado a la directora general de Patrimonio Histórico del País Vasco, Aranzazu Arzamendi, en un acto que ha tenido lugar al pie del Puente Vizcaya en Portugalete y al que han asistido autoridades de Portugalete y Getxo, las dos localidades que une este puente.

Durante su intervención, Carmen Calvo destacó que el Puente Vizcaya forma parte de las señas de identidad que el País Vasco aporta al conjunto de España y al conjunto de la humanidad' y que a lo largo de sus más de cien años de vida ha sido un 'testigo extraordinario de la historia'.

Lo pequeño es hermoso

Fuente : Diario Vasco


Los donostiarras que no hayan podido visitar nunca las instalaciones de la Fábrica de Gas, pueden desconocer que en el interior de esa digna edificación industrial se ha mantenido intacta durante casi cien años toda la maquinaria que produjo a partir del gas la primera energía eléctrica que iluminó las calles de la ciudad y que en su interior se alojan los valiosos sistemas de distribución con los paneles de mármol que llevan las inscripciones de las diferentes calles a las que se distribuía la energía.

Deben saber que no se ha conservado en España ninguna instalación similar, siendo la central eléctrica de tipo térmico completa más antigua de la Península y una de las pocas que se han conservado en Europa. Deben conocer que es una de las diez joyas del patrimonio industrial vasco, patrimonio reciente que tanto UNESCO como ICOMOS tratan de preservar como lo prueba la inclusión del puente de Portugalete en la lista del Patrimonio de la Humanidad.

Los donostiarras deben conocer que aunque la iniciativa de su conservación partiese en 1993 de la AVPIOP, el 7 de febrero de 1996 el Consejo Asesor del Patrimonio Arquitectónico Monumental de Euskadi dejó escrito que «es un elemento relevante del Patrimonio Industrial del País Vasco, que ha de ser claro objeto de protección» y recomendó conservar las oficinas, la casa del guarda, la central eléctrica y los laboratorios además del gasómetro más antiguo. Todo ello no ocupa más de un tres por ciento de la superficie total de la fábrica. La Fábrica de Gas está protegida por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco desde 1998 y, definitivamente, es Bien Cultural Calificado con la categoría de Monumento desde 2002. Su régimen de protección no permite el derribo y posterior reconstrucción en otro lugar de la Central Eléctrica.

La ley 7/1990 de Patrimonio Cultural Vasco expresa además con claridad que es el planeamiento urbanístico el que debe ajustarse a lo especificado en los regímenes de protección de los elementos calificados y no al revés. Por tanto no cabe tratar ahora de cargar sobre los hombros de quienes desde hace 14 años venimos insistiendo en el valor patrimonial de la fábrica, la responsabilidad sobre las consecuencias de su mantenimiento. La decisión de ubicar el colegio sobre sus ruinas se ha tomado por los responsables del urbanismo municipal tan solo hace poco mas de un año, conociendo que los dos intereses, el cultural y el educativo (totalmente legítimo también desde nuestro punto de vista) podrían haberse compatibilizado simplemente ubicando sus nuevas instalaciones con respeto a los edificios protegidos.

La Central Eléctrica y los laboratorios se han conservado intactos durante 97 años; el deterioro se ha producido sobre todo durante los dos últimos años, debido a la dejadez y abandono de su propietario, el Ayuntamiento, por lo que la AVPIOP se ha visto obligada a presentar sucesivas denuncias ante la Ertzaintza, el Ayuntamiento y la Diputación Foral.

El artículo 20 de la ley 7/1990 de Patrimonio Cultural Vasco dice textualmente que: «los propietarios (...) de bienes culturales calificados están obligados a conservarlos, cuidarlos y protegerlos debidamente para asegurar su integridad y evitar su perdida, destrucción o deterioro». Y, conociéndolo, ahora se atreven a decirnos que el monumento es una ruina y posiblemente algunos ciudadanos honestos desconocedores de todo lo sucedido a lo largo de estos últimos 14 años puedan llegar a creerlo.

Para terminar, nuestro agradecimiento a la Asociación en defensa del Patrimonio Cultural de Donostia-San Sebastián por su labor y una última reflexión: bienvenidos sean ambiciosos proyectos culturales para la ciudad, como el de Tabacalera, pero no destruyamos nuestros pequeños patrimonios heredados. LO PEQUEÑO, TAMBIEN ES HERMOSO.

Bilbao: BABCOCK-WILCOX, el futuro de sus naves

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La regeneracion del suelo industrial en Sestao, ha supuesto la practica desaparicion de todo vestigio arquitectonico/industrial de su reciente pasado siderurgico.
Miles de metros cuadrados de naves industriales de los siglos XIX y XX han sido desmanteladas y el paisaje ha cambiado para siempre. Es el precio del progreso, para algunos, mal entendido.
Mucho nos temiamos que con los antiguos trenes de laminacion de BABCOCK-WILCOX, abandonados hace años ocurriese lo mismo, pero parece que esta vez se salvaran.
Quedan en pie unas magnificas naves de celosia metalica, construidas a mediados del siglo pasado y a las que la falta de mantenimiento y el paso del tiempo, han hecho mella.
Junto a ellas, un edificio de hormigon y ladrillo que es una nave fundacional de Babcock (1920). y tambien una grua puente de grandes proporciones y de diseño vanguardista y que en su dia fue una revolucion por su forma de "carguero espacial".

Todo este conjunto se va a restaurar y servira de base a un Parque Logistico de Contenedores y
a un poligono industrial. Se le dotara de acceso ferroviario y conexion directa con el puerto. todo ello según se recoge en la siguiente noticia de DEIA



Una línea ferroviaria unirá el polígono Ibarzaharra de Sestao con el Puerto
Las primeras obras darán comienzo el año próximo y está previsto que finalicen en 2011
Aitor Alonso Bilbao
Las frases

«Perdimos nuestro potencial pero ahora hemos cogido el tren del futuro»
Alberto Lozano
Alcalde Sestao

«Después de un camino lleno de obstáculos por fin hemos podido firmar este acuerdo»
Ana Aguirre
Consejera de Industria

«Con la puesta en valor de estos terrenos crearemos riqueza para repartirla»
José Luis Bilbao
Diputado General

«Este polígono es un viejo compromiso del Gobierno español»
Enrique Martínez Robles
Presidente Sepi

El futuro polígono industrial Ibarzaharra de Sestao estará conectado con el Puerto de Bilbao y con la meseta a través de la red ferroviaria de Adif. Así lo dieron a conocer ayer las instituciones encargadas de promover el proyecto -Ayuntamiento, Diputación, Gobierno vasco y Sociedad Estatal de Participaciones Industriales- durante la firma del acuerdo que permitirá desarrollar este proyecto. Una apuesta por la recuperación industrial del municipio que echará a andar el próximo año y estará finalizado en 2011.

El responsable del proyecto, Juan Francisco Paz, explicó ayer que la conexión ferroviaria con la red estatal se realizará a través de la línea Barakaldo-Muskiz de ancho homologado cuyas obras de desdoblamiento, indicó, se están desarrollando en la actualidad y desde donde será posible en el futuro acceder al Superpuerto a través del Túnel de Serantes.

La vía entrará hasta un antiguo tren de laminación de Babcock Wilcox equipado con una grúa puente que aún se mantiene en pie y que será restaurado para convertirlo en un parque logístico de contenedores.

El polígono industrial ocupará una superficie de 193.078 m2, aunque las edificaciones ocuparán la mitad aproximadamente. La distribución del espacio ya está definido y las industrias ligeras ocuparán 43.847 m2; las pesadas, 12.434 m2; las oficinas, 11.913 m2, y el uso terciario logístico, 30.802 m2.




Las instituciones participantes invertirán 102 millones de euros para hacer realidad este proyecto en el plazo de cuatro años. Será una comisión en la que estarán presentes las cuatro el órgano encargado de gestionar la construcción del polígono Ibarzaharra. La Sepi aportará los 139.000 m2 de terreno que tiene en la zona y el Ayuntamiento de Sestao, el 10% del aprovechamiento urbanístico que le corresponde, mientras que Gobierno vasco y Diputación realizarán una aportación económica, según explicó ayer el alcalde de Sestao, Alberto Lozano.

El Consistorio sestaoarra tiene puestas unas grandes esperanzas en esta infraestructura para atajar su actual tasa de paro, la más alta de Euskadi, que alcanza al 14% de la población, con unos 1.600 desempleados. Los datos apuntan a que se crearán 600 puestos directos y 1.800 indirectos, que sumados a los 400 que generará el otro polígono que Diputación y Ayuntamiento están promoviendo junto a la ría, reducirán a la mitad el desempleo.


domingo, marzo 25, 2007

Valencia: Sede de la American Cup en antiguos tinglados restaurados

La transformación experimentada por Valencia y en concreto su antiguo puerto comercial, para ser convertido en la flamante sede de la American Cup, es sorprendente y un modelo a seguir. En la fotografia pueden verse las sedes de varios equipos y detrás de ellos, la antigua grua restaurada. Ver ubicación


Fabricas Antiguas, Nuevos usos


Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya

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sábado, marzo 24, 2007

La vivienda asociada a la industria. El ideario falangista

Extraemos aqui algunos apartado del articulo publicado por Scripta Nova, sobre VIVENDA SOCIAL Y FALANGE: IDEARIO Y CONSTRUCCIONES EN LA DÉCADA DE LOS 40 en tanto los principios que alumbraban aquella politica serían los que luego regirian el levantamiento de poblados obreros o viviendas destinadas a funcionarios asignados a distintas actividades. Su organización, estructura, ornamentacion y construcciones, como los poblados de Ensidesa, o colonia San Cristobal de conductores del PMM en Madrid, constituyen un rico legado de aquella epoca

Ver aquí el articulo completo



Vivienda social y Falange: ideario y construcción en la década de los 40 (Resumen)


En la España de los años 40 las diferentes familias políticas que lideraban el Régimen de Franco intentan ocupar la mayoría de los espacios políticos y sociales, en muchos casos abiertamente enfrentadas entre sí. Falange reproduce esta lucha en el campo de la arquitectura, y especialmente en el diseño de la vivienda social (con Madrid como caso paradigmático), y por extensión del nuevo urbanismo, de modo que reflejen los ideales falangistas, ideales que diferían abiertamente con los del resto de fuerzas franquistas. Falange contó en su nómina con algunos arquitectos notables en el panorama arquitectónico español, quienes en sus obras reflejarán en muchos casos un principio de retorno a algunos de los valores vilipendiados del racionalismo español de los años 30.




La vivienda en el periodo de reconstrucción (1939-1945). El final de la guerra civil y el inicio de la autarquía


Frente al alabado perfil "velazqueño" de la "cornisa del Manzanares", la ciudad de Madrid creció desde 1939 sin que las autoridades fueran capaces de controlar y dirigir este crecimiento masivo, rápido y dominado por la miseria de los nuevos inmigrantes, que abandonaban el campo para instalarse en la ciudad, acelerando un proceso comenzado décadas atrás. El Régimen se enfrentaba al problema heredado de los suburbios, más el de la reconstrucción de una ciudad sitiada y bombardeada durante tres años. La dimensión de la situación obligó a actuar a varios organismos paralelamente, incluso a crearlos al efecto, aglutinando las fuerzas del Ayuntamiento de Madrid, de varios Ministerios y de la Falange, instituciones que reflejaron la tirantez propia de las disputas de las diferentes familias políticas por acceder al reparto del poder. Las competencias, los recursos asignados o el personal disponible marcaron la escasa realización de todas las instituciones públicas en los años cuarenta. Lo que determinó en la década siguiente la necesidad de incorporar a la tarea al capital y la empresa privada, hecho determinante del cambio de la situación de la vivienda social, junto a la tardía creación, 1957, del Ministerio de la Vivienda.

En el caso de España la definición legal de vivienda protegida surgió con la Ley de 19 de abril de 1939, y no sólo incluyó la vivienda social -vivienda mínima- sino que se aplicó también a viviendas para militares o funcionarios. No fue hasta 1954 cuando se redactó una nueva legislación que refundía las categorías anteriores y generaba un nuevo tipo de viviendas exclusivamente pensando en resolver el problema de la vivienda más modesta (viviendas de renta mínima y reducida); a la par que se creaba un gran Plan Nacional de la Vivienda, antesala del Plan de Urgencia Social de Madrid.

La ciudad del "Movimiento

En el mes de febrero del año 1938 se celebró en Burgos, sede del Mando Militar del Ejército de Franco, una reunión con más de doscientos arquitectos liderados por Pedro Muguruza, arquitecto huido de zona republicana e incorporado al Estado Mayor de Franco, quien le encargó la reorganización de la arquitectura nacional, objetivo de este encuentro de arquitectos patrocinado por Falange. En esta reunión se trataron temas relacionados con la arquitectura y el urbanismo de cara al momento de la reconstrucción, entre ellos la problemática de la "vivienda humilde". En las palabras del discurso de clausura, el líder falangista Raimundo Fernández Cuesta abogaba por construir "hogares" frente a edificios, definiendo la casa como "el centro de expansión del espíritu, el marco que encuadra la familia". Fernández Cuesta esbozaba algunos de los principios y valores que debían regir la ciudad ideal que sueña el falangismo, "la ciudad del Movimiento", elementos que el falangismo intentará promover, sin éxito, en la futura política franquista (pues chocarán con otras "familias" políticas): "... no construir barriadas obreras aisladas que no es otra cosa que llevar la diferenciación de clases a la arquitectura, construyendo edificios que parecen tener la finalidad de hacer resaltar la diferencia de los seres que en ella habitan respecto de los demás. Cuando el ideal sería que en los distintos pisos de una misma casa pudieran habitar, indistintamente, personas de distinto rango social."[1]

Esta idea de la superación de la lucha de clases forma parte del manifiesto teórico que configuraban los llamados 26 puntos de Falange, y que Franco convirtió en norma programática del Estado tras el Decreto de Unificación entre falangistas y tradicionalistas de abril de 1937: "11. El Estado nacional-sindicalista no se inhibirá cruelmente de las luchas económicas entre los hombres, ni asistirá impasible a la dominación de la clase más débil por la más fuerte. Nuestro régimen hará radicalmente imposible la lucha de clases, por cuanto todos los que cooperan a la producción constituyen en él una totalidad orgánica."[2]

(...)

El control social del Nuevo Estado

Acorde con la política autárquica, las relaciones laborales se guiaron desde el Estado mediante una extensa regulación y unas exiguas medidas de previsión social. Falange aportó los cuadros y los militantes que controlaron el nuevo sindicalismo vertical, donde se incluían a los obreros junto a los patrones y empresarios, aunque en los ideales falangistas aún se preveía llegar más lejos en el terreno productivo-laboral, a través del cooperativismo y la titularidad sindical de los medios de producción. La regulación legal de las nuevas relaciones laborales quedó definida en el Fuero el Trabajo (transposición de la Carta del Laboro del fascismo italiano), publicada el 9 de marzo de 1938. La Delegación Nacional de Sindicatos (DNS), desarrolló una parte de los contenidos del Fuero a través de las obras sindicales nacionales, como la Obra Sindical del Hogar (OSH). Sin embargo siempre existieron tensiones entre los falangistas más duros, que deseaban dirigir la vida económica desde la nueva organización, y los monárquicos, la Iglesia y el capital, que preferían a Franco y sus ministros al frente de la dirección económica.


La visión falangista sobre el barrio ideal se basaba en la desaparición de las barreras clasistas, y en la familia como forma "superior al individuo". Aquí encontramos la propuesta más interesante y radical que hará Falange con respecto a la vivienda y que apenas conseguirá llevar a cabo: "Como arquitectos podemos hacer notar que hasta ahora se construyen barrios independientes y distintos para las diversas clases sociales, que naturalmente, fomentan y excitan la lucha de clases. Y ahora queremos hacer barrios para gentes que estén unidas por un fin común, y dentro de cada uno de estos barrios estará comprendida toda la jerarquía desde la máxima hasta la mínima". No se cuestiona la separación y superioridad entre clases, se cree que los problemas que conlleva la separación en barrios según clases, se superarían, evitando así que estos barrios favorecieran las opciones radicales obreras. Por eso afirman que la "zonificación urbana es la tradición material de la lucha de clases socialista que hay que desterrar". En este documento Falange también hace referencia a la necesidad de diseñar un Plan de Vivienda: "No intentamos dar una descripción de la vivienda, cuyo modelo claro es de todos conocidos, pero sí hemos de señalar la enorme amplitud de este concepto, ya que comprende desde la casa, cuna de la familia y altar de nuestras tradiciones, hasta la casa como instrumento de trabajo, ... " Esta vivienda ha de regirse por los siguientes fundamentos: separación en habitaciones del matrimonio y de los hijos por sexos; dotar a la vivienda de una pieza que "simbolice la idea del hogar"; y mínimos higiénicos (ventilación, orientación, iluminación, agua) conforme a las diferentes características regionales.[12]

(...)

El debate sobre la segregación de los barrios obreros

Durante los primeros años 40 proliferaron algunos foros de debate sobre el tema de la ciudad, el diseño urbano y su futuro, y la vivienda. Como las Asambleas Nacionales de Arquitectura (promovidas en un primer momento por Falange), los congresos de la Federación de Urbanismo y de la Vivienda, o las páginas de publicaciones como Reconstrucción o la Revista Nacional de Arquitectura. En el polo opuesto respecto a la segregación obrera se encontraba el criterio de Muguruza, quien no recortaba críticas a la actuación especulativa de la burguesía en etapas anteriores, a la que acusaba de haber hecho negocio de la vivienda humilde. Como ejemplo de actuación expone la Ley proclamada por el Führer alemán para la creación de 300.000 viviendas modestas. Pensando en un modelo para España, Muguruza afirma: "La definición europea de la vivienda modesta tiene un sentido netamente materialista..., echamos de menos ese sentido del hogar tan español por cristiano y familiar". Su solución son los poblados donde se mezclen las clases sociales, para evitar barrios obreros, "preferible lograr el ideal de una jerarquización absoluta en el conjunto del poblado, con un carácter de hermandad, de gran familia social; ligada incluso al patronazgo de quien incorpora con su rango social un matiz de tradición española al conjunto nuevo"[19]. Se refiere a incluir en cada poblado una casa noble como ejemplo para la comunidad, como propondrá en el diseño del Cerro de Palomeras[20]. El orden constructivo ideal es el tradicionalismo arquitectónico que aprovecha los materiales locales y la economía de medios[21].

La otra corriente, de talante conservador, tiene su mejor órgano de expresión en los Congresos de la Federación de Urbanismo y de la Vivienda, promovidos por César Cort, arquitecto y concejal del Ayuntamiento de Madrid. Es un órgano de expresión en el que abundan las intervenciones de los municipios españoles (fuera de la órbita de Falange). El I Congreso se celebra en Madrid en octubre de 1940, y en él Cort plantea sus propuestas de solución al problema de la vivienda[22]. A diferencia de los falangistas, que culpabilizaban a la gestión municipal y sobre todo a la especulación capitalista, Cort culpabiliza a la clase obrera y defiende al propietario capitalista: "Una de las grandes fallas de la edificación presente se encuentra en la torpeza de la mano de obra y en su falta de rendimiento". Su solución: "Hay un procedimiento sencillísimo de lograr inmediatamente una reducción considerable en el coste de la unidad de obra, aumentar la jornada de trabajo sin variar el jornal. Y con el tiempo reducir también el jornal".[23] En sus propuestas pide a los Ayuntamientos abaratar los solares (no aporta ninguna idea de cómo realizarlo); construir barrios enteros para que sea mayor la economía de medios; estudiar la industria de la edificación, y sobre todo, aumentar el valor de los alquileres para que la edificación atraiga al capital. Idea esta última, que centra la comunicación de la Cámara de la Propiedad de Madrid, abogando por liberalizar los alquileres ya que "los salarios han subido un 362%" [sic], y es poco interesante para el capital invertir en propiedad.[24]

Al final, la solución se expresó en la aprobación de la Ley de Ordenación Urbana de Madrid que diseñó Bidagor y en la que todos los organismos ejercieron de algún modo presión. Como señala Terán, el Plan proyecta una visión novedosa por la escala, aunque el sistema de anillos verdes para la ciudad y para los núcleos satélites buscaba una segregación radical de la clase trabajadora, mantenida a distancia en un entorno semirural. Fernando Terán ha recogido el criterio del ingeniero Martínez de Lamadrid, colaborador de Bidagor: "La distribución de las zonas industriales, además de responder a los criterios normales de zonificación para este uso ya conocidos (...) ha obedecido fundamentalmente a la necesidad de localizar las masas obreras en sectores de la ciudad, y mejor aún, en núcleos satélites de población con vida material autónoma, en fácil contacto con su comarca rural. De esta forma las zonas industriales constituyen verdaderos baluartes defensivos contra la invasión de masas de población inactivas que se sitúan en los alrededores, constituyendo los cinturones suburbanos de miseria contra la que se lucha difícilmente".[25]

Como quiera que a finales de los 40 los anillos verdes son ambicionados por los especuladores y por las propias instituciones como única salida para obtener un suelo más económico, las ideas de Bidagor y todo el debate entre Muguruza y Falange frente a los sectores conservadores del Régimen, quedó superado por la realidad, lo que demuestra los errores de planificación, no sólo urbana, sino política, económica y social.

La labor de Regiones Devastadas

Moreno Torres, Director General de Regiones Devastadas, es también nombrado Director de la Junta de Reconstrucción. Pedro Bidagor señala en el número 1 de la revista Reconstrucción que 60.000 habitantes se quedaron sin hogar y malvivían entre las ruinas de los barrios más castigados por la guerra en todo el área oeste y sur de la capital. Las actuaciones de los suburbios y poblados limítrofes quedaban en manos de Regiones Devastadas, mientras que el extrarradio y el interior de la ciudad eran en un principio obra del Ayuntamiento. Regiones Devastadas, al igual que otros organismos, utilizó a presos franquistas en su labor bajo el sistema de redención de penas por el trabajo. A partir del verano de 1940, Regiones Devastadas comenzó a organizar, primero en Madrid, y luego de manera itinerante, exposiciones donde explicaba su labor.

En los primeros meses la tarea consistió en reparar viviendas semidestruidas y en levantar albergues para alojar familias mientras se construían viviendas de nueva planta. Regiones Devastadas anuncia en abril de 1940 que en 4 meses ha alojado 4.000 familias (25.000 personas)[26]. Regiones Devastadas tendrá dos actuaciones de nueva planta muy importantes en estos primeros años de la reconstrucción, porque erigirá algunos bloques de vivienda siguiendo los parámetros falangistas de cohabitación de clases sociales, siempre bajo las directrices de la moral católica:

-Viviendas de renta reducida en Carabanchel Bajo[27] (Situación: General Ricardos,220 / Av. Pza. Toros Vista Alegre; Arquitecto: Luis García de la Rasilla)
El diseño se basa en el proyecto de Emiliano Amann para el concurso de Bilbao de 1932. Se preconiza la solución en escalera frente a la galería-corredor (sistema de distribución de inspiración "rusa", y que Le Corbusier ya considera fracasado, según el arquitecto). Se reconoce la importancia de la orientación con las zonas vivideras al sol y las húmedas al norte. El conjunto lo forman 3 bloques de planta abierta en una manzana triangular, configurando un jardín interior. Se diseñan 3 tipos diferentes de viviendas teniendo en cuenta "las diferentes necesidades". El bloque que contiene las dos viviendas más "elevadas" se presenta en fachada a la calle principal con una pequeña y cuidada galería. El texto explicativo de la memoria es descriptivo de la radical tensión moral y política que se imponía en el momento: "Como es natural, ni remotamente hemos pensado un solo momento en adoptar soluciones marxistas a base de proyectar salas de estar convertibles de noche en dormitorios, tan anticristiano por su falta de moral y lo poco familiar [Solución que sí se adoptará en los Poblados de los 50 como consecuencia de las dimensiones mínimas]. La vivienda ha de responder a las necesidades de un hogar cristiano (...) No hay salud ni moralidad posibles donde se hacinan seres humanos de todas las edades y todos los sexos en repugnante promiscuidad". En la revista Reconstrucción se recalca la importancia moral del diseño de las viviendas según las clases sociales para "conseguir una verdadera hermandad cristiana entre las diferentes clases, que necesariamente siempre han de existir. Los más acomodados, con mayor influencia social, pueden hacer como de hermanos mayores de aquellos que están en inferiores condiciones de vida, y todos juntos, guiados por el mismo ideal, poder servir mejor a Dios y a España"[28].

-Viviendas en el Puente de Toledo [29] (Situación: Gta. Marqués de Vadillo, General Ricardos, 7; Arquitecto: Felipe Díez Somarriba)
Los edificios refuerzan la alineación y el diseño de la nueva trama urbana. Se repite el esquema de las viviendas de Carabanchel Bajo, con patio interior y 3 tipos diferentes de viviendas según las condiciones económicas de los usuarios, aunque el proyecto responde mejor a demandas de clase media y alta.

La labor de Regiones Devastadas se centró en la recuperación o creación de pueblos enteros, como Brunete o Belchite. En Madrid se erigieron pequeños poblados o colonias siguiendo las características que Regiones Devastadas dictaminaba para estos casos.

-Colonia Casas Baratas Barrio Goya[30] (Situación: Barrio Goya -entre las calles Caramuel, Sepúlveda y Fco.J. Jiménez Martín-; Arquitecto: DGRDR)
Comenzada por los Servicios Técnicos de Falange y terminada por Regiones Devastadas, se alojó a los habitantes del Paseo de Extremadura afectados por las obras de construcción de los bloques de la DGRDR. Albergues para 1.000 personas.

-Colonia Nuestra Señora del Carmen[31] (Situación: Colonia Ntra. Sra. Del Carmen -entre Arroyo del Olivar y Av. Palomeras-; Arquitecto: DGRDR)
Igual función de alojamiento que la anterior para familias del Paseo de Extremadura. 114 viviendas para 800 personas.

Muguruza y la Dirección General de Arquitectura

Ya hemos señalado que Regiones Devastadas y la Dirección General de Arquitectura eran los dos organismos desde los que el Ministerio de Gobernación intentaba controlar la arquitectura española, bajo el sesgo del pensamiento falangista. Pedro Muguruza, el hombre de confianza de Franco en Burgos fue nombrado Director General de Arquitectura (septiembre de 1939), desde donde protegió los trabajos de Pedro Bidagor en el diseño del Plan de Urbanismo. En un primer momento Muguruza ostenta aún el cargo de arquitecto jefe de los Servicios Técnicos de Falange. Es quizás por esta dualidad de cargos por lo que, según la fuente, Falange o la Dirección General de Arquitectura presentan el proyecto del primer poblado del franquismo, el Cerro de Palomeras, que pertenecía al primer proyecto de poblados satélites del Plan de Bidagor.

-Cerro de Palomeras[32] (Situación: Cerro Palomeras -Arroyo del Olivar, Av. Palomeras y Av. Albufera-; Arquitectos: Ramiro Avendaño y Paisán y Luis Díaz-Guerra y Milla)
Anteproyecto de agosto de 1939 inspirado por Muguruza y desarrollado por los Servicios Técnicos de Falange. Lo aprueba la JRM en noviembre de 1940 y la DGA lo presenta en la exposición de sus trabajos en 1942. Con capacidad para 15.000 habitantes distribuidos en 5 núcleos de 660 viviendas, cada núcleo con los servicios administrativos, religiosos y políticos que debían tener las nuevas poblaciones. El 75% de las viviendas serían unifamiliares de 1 ó 2 plantas, de carácter semirural (con corral y patio) y máxima economía de construcción. Al final, lo único que se construyó en este área fueron 4 bloques paralelos de doble crujía y 2 plantas (208 viviendas), levantadas por los propios usuarios bajo supervisión de Regiones Devastadas.[33]

-Tercio y Terol[34] (Situación: Barrio Tercio y Terol, Opañel/Carabanchel; Arquitectos: L. Moya Blanco, E. Huidobro Pardo, R. Avendaño y Paisán, L. Díaz-Guerra y Milla, C.Bailly Bailliere, J.Tamés Alarcón, R. Moya Blanco y E. García Ormaechea)
El proyecto pertenece a la DGA y está encuadrado dentro de la ordenación del sector de la Ctra. Extremadura. También presentado en la exposición de la DGA de 1942. El poblado se articulaba en torno a una plaza con iglesia (y abrevadero para animales) y las dependencias de la administración, a su alrededor se disponían unas 700 viviendas de 1 ó 2 alturas, y un pequeño grupo de 3 plantas; todas con patio y corral, según 5 diseños diferentes dependiendo del número de habitaciones y oscilando su superficie entre los 50 y 100 m². Tercio y Terol sí se construyó (no como Cerro Palomeras), aunque no fue hasta primeros de los 50 cuando el INV y el Ayuntamiento terminan y entregan las viviendas.

-Poblado de la Ventilla[35] (Situación: La Ventilla -Pza. Castilla-; Arquitecto: DGA)
Las primeras actuaciones en este barrio correspondieron a la DGA en torno a 1945, cundo levanta unifamiliares con corral (como en Tercio y Terol) de 2 y 3 dormitorios con cocina-comedor y aseo; de nuevo viviendas mínimas de carácter semirural.

-Albergue de urgencia en Usera/Colonia Almendrales[36]Situación: Colonia Almendrales (Usera)Arquitectso: Juan Navarro Carrillo, Enrique Huidobro Pardo
En un principio era un recinto cerrado con vigilante que encerraba viviendas mínimas ("albergues") con cocina-comedor, aseo y 1 dormitorio (como en la Ventilla), donde alojar a las personas que vivían en cuevas y chozas antes de que pasaran a viviendas definitivas "para que se eduquen a los hábitos, pues ha habido casos que no han sabido aprovechar..." Las viviendas son unifamiliares de 1 ó 2 plantas en hilera, con viviendas entre 30 y 60 m². Con el tiempo la colonia se amplía pero ya en bloques de 4 y 5 plantas en forma de U, debido a la carestía del suelo.[37]

-Casas abovedadas en Usera [38]Situación: Usera; Arquitecto: Luis Moya Blanco
Por encargo de la DGA, el arquitecto Luis Moya recurre a la artesanía constructiva para experimentar nuevas posibilidades en un momento en que obtener materiales como el hierro y el cemento era casi imposible.

Todas las actuaciones de la DGA de los años 40 desarrollaron la tipología ruralizante que Muguruza diseñara en Cerro Palomeras, aunque lo construido se supeditaba más a la economía del momento. La DGA apostaba en los 40 por la vivienda unifamiliar de 1 ó 2 plantas, una idea que respondía a los medios económicos, sociales y materiales pero que no resolvía, por lo exiguo de las actuaciones, el problema de la carestía de vivienda[39].

La labor del Instituto Nacional de la Vivienda

El 19 de abril de 1939 se crea el Instituto Nacional de la Vivienda dependiente primero de la Organización Sindical y posteriormente (2 de enero de 1942) del Ministerio de Trabajo. Su dirección en un primer momento recae en la persona de Federico Mayo. La misma ley de abril de 1939 crea la figura de "vivienda protegida". Según esta Ley el INV es el único organismo capacitado para aprobar los proyectos de construcción de "vivienda protegida" y para lo referente a todo tipo de normas. Su función principal era diseñar un plan nacional de vivienda protegida para todo el Estado, de donde nace con retraso, el Plan Nacional de Vivienda para el decenio 1944-1954. Se estimaban necesarias para este decenio cerca de 1.400.000 viviendas, los resultados no llegaron a la mitad de lo planificado.[40]

De los Servicios Técnicos de Falange a la Obra Sindical del Hogar

Sin lugar a dudas Falange fue el organismo más activo en el bando franquista y terminada la guerra su estructura intentó superponerse a la estatal. Falange intentó desplegar su proyecto nacional-sindicalista, copiando instrumentos del fascismo, pero chocó contra otros sectores del Régimen. Muguruza compatibilizó en un primer momento sus cargos en Falange y en la DGA, lo mismo que Federico Mayo, director del INV y en los primeros años también de la Obra Sindical del Hogar y la Arquitectura (OSH). La OSH nace en la circular 19 de la Delegación Nacional de Sindicatos (el sindicato único vertical creado por Falange) como simple organismo de estudio y análisis. No será hasta 1941 (circular 133 de FET y de las JONS) cuando se agrupen en la OSH todos los organismos constructores de Falange y asuma la actividad constructora. Poco a poco irá incrementando su producción y aumentando su papel como promotor y constructor, aunque es 1954 cuando ve la luz el Primer Plan Sindical de la Vivienda.

La misión de la OSH consistía en proporcionar vivienda a los "productores" en colaboración con el INV. Para obtener una vivienda se debía solicitar al delegado sindical local o a la Sección Femenina, quienes remitían la solicitud al jefe provincial, quien a su vez elevaba la propuesta al jefe nacional. Luego había que esperar a que el Estado dispusiera de fondos, algo poco frecuente en la década de los 40. El productor aportaba en el momento de apuntarse el 10% del valor de la vivienda, el 90% restante lo anticipaba el INV y lo devolvía el ya dueño de la vivienda en mensualidades durante 40 años.[41]

Falange consiguió aglutinar en torno a sí algunos jóvenes intelectuales desde su fundación en 1933. Muguruza encabeza la nómina de arquitectos, donde también encontramos al donostiarra José Manuel Aizpurúa, fusilado durante la guerra y autor de una de las primeras obras del racionalismo español, el Real Club Náutico de San Sebastián[42]. Los Servicios Técnicos y posteriormente la OSH tuvieron en nómina a algunos de los mejores arquitectos de la posguerra, encabezados por Francisco de Asís Cabrero (arquitecto jefe de los servicios provinciales de Madrid) y Rafael de Aburto, José Mª Argote, José Antonio Coderch en Cataluña, o Vázquez de Castro e Íñiguez de Onzoño en los años 50. Su estilo arquitectónico, excepto Muguruza, tuvo una continuidad con la línea racionalista anterior propuesta en España por el GATEPAC. En este sentido, su arquitectura se convirtió en el contrapunto al "estilo imperial" interpretando en clave moderna la historia arquitectónica española, la realidad existente y su influencia a través de materiales, y contactando formalmente con las corrientes internacionales.

-Campo de Comillas[43] (Situación: Colonia Marqués de Comillas -Antonio Leyva-; Arquitectos: Servicios Técnicos de Falange)
El campo de Comillas inaugurado el 25 de febrero de 1940 dispuso de 700 albergues con capacidad para 4.140 personas, fue obra de los Servicios Técnicos de Falange. Su objetivo era paliar la escasez de vivienda del entorno de la Ctra. de Extremadura, dentro de una red de "campamentos provisionales" que apenas se llevó a término (como los albergues de urgencia de Usera/Colonia Almendrales de la DGA).

-Virgen del Pilar[44] (Situación: Entre las calles Cartagena, Fco. Silvela y Av. de América; Arquitectos: Francisco Cabrero y Abaurre)
Una de las mejores realizaciones del momento, obra de Cabrero (1ª fase). Es una superposición del modelo dúplex con bóveda tabicada. Las cotas de calidad técnica y arquitectónica, mezclando artesanía, tradición y diseño (los materiales y estructuras aparecen ante el espectador sin recurrir al revoco) no impiden ver que la solución de Cabrero se acerca más a los ideales del Régimen que a una solución realista (por el guiño a la tradición artesana en un momento álgido del período autárquico, alejándose de las soluciones estandarizadas basadas en la industria). Se convierte en un diseño aislado que no repetirá más la OSH.

-Coronel López Larraya[45] (Situación: Entre las calles Maudes, 40-48 y Ponzano; Arquitectos: José Mª Argote y Joaquín Nuñez Mera)
Una de las pocas actuaciones de la OSH en la zona del Ensanche, responde a un encargo para obreros del Taller de Precisión y Artillería.

-Nuestra Señora del Buen Suceso[46] (Situación: Entre las calles Cea Bermúdez, 63 y Andrés Mellado: Arquitectos: Rafael Aburto y Joaquín Nuñez Mera)
Otra actuación en el Ensanche, ejemplo de los problemas constructivos, pues la comienza la OSH en los 40, permanece parada, y la termina el INV en 1955.

Además de estas realizaciones existen tres grupos en Villaverde, la zona industrial en alza gracias al tren, y que en el Plan de 1941 como focalizador de la industria madrileña[47]. En los dos primeros casos el terreno para las viviendas lo compra la empresa que va a instalar su fábrica, y lo cede a la OSH para que construya las viviendas para sus trabajadores. Son dos ejemplos de colonia obrera al viejo estilo, donde los usuarios de las viviendas quedan desligados de la ciudad para estar a completa disposición de la fábrica. El ejemplo del grupo San Carlos es interesante en su segunda fase, obra de Aburto, por sus semejanzas formales con el grupo Virgen del Pilar, obra de Cabrero, compañero en la OSH.

-Virgen de la Paz (Boetticher y Navarro, S.A.)[48] (Situación: Colonia La Paz, Villaverde; Arquitectos: Ricardo Gómez Abad y José Mª Argote)
Proyecto de 1943 que tarda toda la década en construirse. Sencillas viviendas unifamiliares de 2 plantas.

-Colonia Marconi[49] (Situación: Colonia Marconi, Villaverde-; Arquitectos: José Mª Argote y Joaquín Nuñez Mera)
No se materializa hasta 1950-1951, tras años de gestiones. Las viviendas también son sencillos unifamiliares de dos plantas y pequeñas casas de vecinos de 2 plantas, con corrales en parte posterior.

-San Carlos / Villaverde[50] (Situación: C/Parvillas -Villaverde Alto-; Arquitectos: Joaquín Nuñez Mera, Luis de Sala y Rafael Aburto)
Actuación en dos fases, la segunda obra de Aburto, sorprende por sus líneas geométricas, casi racionalistas, cercanas a las obras de su compañero Cabrero.

-Grupo Álvarez Miranda[51] [No construido] (Situación: Carabanchel Alto; Arquitecto: Luis M. Feduchi)
Proyecto reducido de un arquitecto que trabajó poco para el Régimen después de la Guerra Civil. Las viviendas encajaban dentro del aire rural de las actuaciones de la OSH.

-Poblado de la Sociedad Comercial de Hierros[52] [No construido] (Situación: Méndez Álvaro; Arquitectos: Carlos de Miguel)
Diseño del director de la Revista Nacional de Arquitectura. El proyecto de poblado de viviendas obreras frente a la fábrica en la que trabajaban, se estructuraba en torno a una plaza mayor con iglesia. Conjunto sin excesivo ruralismo.

(...)


El falangismo de los 40, en auge hasta la caída alemana, desarrollando su ideario de superación de lucha de clases, proponía edificios donde convivieran todas las clases sociales. Idea que sin duda difería del ala conservadora del Régimen, que entroncaba mejor con la segregación de los barrios obreros. Al final la aprobación en 1946 del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, con su propuesta de anillos verdes circundantes alrededor de la capital y la creación de ciudades satélites, sugería la teoría de la segregación. La realidad difirió en algún modo, pues el imparable e incontrolado crecimiento de Madrid (que había multiplicado por 10 su superficie tras el proceso de anexión de los municipios limítrofes entre 1948 y 1954), absorbió la zona verde y rural del Plan de 1946, para obtener suelo económico en la década de los 50. Para entonces ya no existía debate, y sí urgencia en alojar a los miles de chabolistas que circundaban la ciudad. En definitiva, y al igual que ocurrió con la economía española durante el periodo estudiado, la política de vivienda social seguida en Madrid fue a remolque de la realidad. El Régimen franquista nunca fue capaz de obtener éxitos en su política de vivienda protegida, ni con sus directrices, ni con sus planteamientos, ni con sus proyectos y la soñada "ciudad del Movimiento" propugnada por los falangistas se desvaneció al igual que la esperanza de muchos españoles de entonces por adquirir una vivienda digna.

Barredo, paseo y lección


El parque temático recuperará la historia de los mejores años del sector extractivo a través de sus vestigios (Ver ubicación)

Mieres del Camino,
Beatriz G. FANJUL

Mieres se sube al tren de los parques mineros y lo hará con el principal símbolo de su pasado industrial: Barredo. El Principado está diseñando, al sur de la villa y en una de las zonas de mayor expansión de la ciudad, un pequeño parque temático de la minería que incluye la rehabilitación integral del área industrial. El referente será el castillete del pozo Barredo, pero el proyecto afectará a 21 piezas del patrimonio minero. La actuación persigue un segundo objetivo: integrar el conjunto industrial en la ciudad universitaria de Mieres, a apenas unos metros del corazón de Barredo. El proyecto, de 1.712.858, 77 euros, se financiará con parte de los fondos mineros asignados a la ampliación del campus.

Los redactores del proyecto, Víctor García Oviedo y Míriam González Blanco, aseguran que el valor documental, histórico y patrimonial de Barredo es «indudable», por lo que plantean la declaración del pozo y su entorno como Bien de Interés Cultural. Su propuesta, que ya conoce la Consejería de Educación, será trasladada a la Consejería de Cultura. Incluye la protección integral del castillete, la chimenea, la sala de máquinas y la bocamina Mariana.
Además de la rehabilitación de los principales vestigios industriales, el proyecto da uso lúdico y cultural a alguno de los vestigios como tirón económico y turístico. Su recorrido escenificará, según los arquitectos, la historia minera del concejo. Cerca de la Universidad, un paseo por el futuro parque de Barredo será también una lección de historia. Los planes del Principado son los siguientes.

Bocamina Mariana. Se destinará a usos culturales y expositivos. Los redactores del proyecto proponen mantener intacta la parte baja de la bocamina y acondicionar la superior y la cubierta, así como el ventilador. Se mantendrá la misma imagen, entre otras razones, por su protección integral.



Chimenea de Barredo. Será uno de los grandes emblemas del conjunto industrial. Se mantendrá su imagen porque los arquitectos plantean la protección integral. No obstante, se propone consolidar la estructura de ladrillo. Según el estudio estructural realizado, la chimenea se encuentra en buen estado de conservación.

Fundación de la Energía. El edificio ha sido sometido recientemente a una rehabilitación integral, coincidiendo con la instalación de la fundación Asturiana de la Energía, por lo que no será necesaria ninguna actuación en el edificio.

Fundación Barredo. Mantiene las mismas funciones que en la época minera, es decir, como oficinas. Se propone su protección parcial. Los arquitectos consideran necesarias labores de consolidación y mantenimiento.

Sala de máquinas. Se mantendrá su uso actual, con la maquinaria en el interior. El proyecto plantea su protección integral.

Castillete. Será el emblema del conjunto minero de Barredo. Se respetará su imagen original, pero se le aplicará un nuevo color para marcar la representatividad de la pieza. El proyecto propone su protección integral.

Sala de embarque. Por motivos presupuestarios, no se actuará en el edificio. Se plantea la protección ambiental, dado que los arquitectos destacan como importante para tener en cuenta en futuras actuaciones.

Basculador. Los arquitectos consideran oportuno su mantenimiento para entender el conjunto y funcionamiento de la antigua actividad minera. De momento no tendrá un uso asignado y solamente se eliminarán algunas piezas en ruina.

Aulas de Barredo, almacén y talleres. Pasarán a tener aulas de uso polivalente con espacios diáfanos y con posibilidad de compartimentarlos en un futuro.

Antiguos cargaderos. Es uno de los elementos más significativos del conjunto, junto con la bocamina de Mariana y el castillete y la chimenea de Barredo. Su protección será parcial. De momento no se le dará uso público.

Aseos de productores, bomba de agua y ventilador. Las instalaciones se mantendrán como en la actualidad y quedarán incorporadas al conjunto industrial.

Derribos. Por su escaso valor histórico y su mal estado de conservación, el proyecto planea demoler la nave de talleres, uno de los basculadores, la subestación, dos almacenes y el transformador.

El proyecto de los arquitectos da mucho valor a la urbanización del entorno al considerar que es una herramienta básica para la integración de todo el conjunto. Sólo esta obra costará más de 800.000 euros.

Se urbanizarán varios espacios verdes al Oeste, la ladera del monte y la plaza del pozo. Los edificios serán una continuación de la plaza para lograr visión de conjunto. Además, se creará una nueva red viaria para conectar el campus universitario y la ciudad. Tendrá diferentes colores, con intercalación de tonos verdes.

Los arquitectos destacan que Barredo es fiel reflejo de las distintas fases de actividad minera en el concejo, desde la modalidad más antigua, que representa la bocamina de Mariana, hasta la etapa más actual de Hunosa, con casetas de control de vagonetas y subestación eléctrica. Sus vestigios son hoy el mejor diario minero.

Más información

domingo, marzo 18, 2007

Webs: La siderurgia antigua en la Montaña Negra. Francia

A través de esta página tomamos conocimiento de las inmensas explotaciones antiguas del "Grand Ferrier" del dominio de las forjas "Forges" en la Montaña Negra (Montagne Noire - Les Martys, Aude), entre Mazamet et Carcassonne. Desde principios del SXX llamaron la atención las importantes dimensiones de los montones de escoria allí encontrados, atrayendo a los científicos, sobre todo a los geólogos y arqueólogos...También se nos cuentan con abundantes ilustraciones, los experimentos realizados para reconstruir un horno bajo de la época.

Ver ubicación de Les Martys

Madrid: Viviendas obreras de Unión Eléctrica Madrileña

LA ELITE DE LA CLASE TRABAJADORA. LAS CONDICIONES LABORALES DE LOS TRABAJADORES DE LAS ELÉCTRICAS MADRILEÑAS EN EL PERÍODO DE ENTREGUERRAS

Fuente: SCRIPTA NOVA, Anna M. Aubanell
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Los trabajadores de las dos mayores empresas eléctricas madrileñas, Hidrola y Unión Eléctrica Madrileña, contaron durante el periodo de entreguerras con unas condiciones laborales privilegiadas en relación al resto de la clase trabajadora de Madrid. El salario que percibían era superior a la media y además disfrutaban de: un mínimo de diez días de vacaciones pagadas, una paga de Navidad, el descuento en las tarifas eléctricas, participación en los beneficios, el acceso al economato de forma gratuita, las escuelas y bibliotecas, la asistencia médica, farmacéutica y hospitalaria, el cobro del salario cuando el trabajador enfermaba y un sistema de pensiones bastante generoso.

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La especificidad de la industria eléctrica

Las características técnicas específicas del proceso de producción-distribución de electricidad determinaban que la proporción de mano de obra especializada en esta industria fuera superior a la de otras actividades productivas1. Por otra parte, al ser una industria de nueva tecnología y al experimentar un crecimiento continuo, existía un desequilibrio entre la oferta y demanda de trabajadores cualificados en el mercado. Frente a esta situación, las eléctricas se surtieron de mano de obra no cualificada que adquiriría la formación en la empresa. La sustitución de trabajo en la industria eléctrica, contrario a lo que postulan las teorías neoclásicas, era costosa. La insuficiente mano de obra cualificada en el mercado y las crecientes cantidades que de ella se precisaban, debido a la expansión de la industria, fueron resueltas mediante la creación de mercados internos de trabajo. En esta situación, el coste derivado de la formación del personal indujo a los directivos a plantear estrategias que redujeran al máximo la movilidad de los trabajadores, lo que permitía a la empresa retener la inversión en formación y la experiencia laboral acumulada.
La especificidad tecnológica de la empresa eléctrica hace necesario establecer estrategias para evitar huelgas. Además de las normales consecuencias económicas que las huelgas provocan en toda industria, en la eléctrica se agravan debido a las características técnicas de su producto que impiden su almacenaje. La casi simultaneidad de la producción y el consumo supone que una interrupción en la producción y/o distribución afecte inmediatamente al consumo; no hay stocks que puedan amortiguar la falta de producción. Las pérdidas que ello supone para la empresa son considerables, porque a la disminución de ingresos debida la imposibilidad de realizar las ventas hay que añadir las indemnizaciones a los abonados por la interrupción en el suministro de electricidad.


La limitada disponibilidad de mano de obra cualificada y los elevados costes de una huelga incrementaban la capacidad de negociación de los trabajadores de las empresas eléctricas.
La existencia de más de una empresa eléctrica en Madrid confería a los trabajadores una mayor capacidad negociadora. En el periodo aquí considerado existían dos grandes empresas Unión Eléctrica Madrileña (en adelante, Unión) y la Sociedad Hidroeléctrica Española (Hidrola) con su filial distribuidora de electricidad, la Cooperativa Electra Madrid (Electra).

La necesidad de ofrecer a los trabajadores las mismas ventajas que disfrutaba el personal de las otras empresas estuvo presente en las estrategias de la gestión laboral de las empresas eléctricas conscientes de la capacidad de negociación de los trabajadores.

El director de Unión opinaba a este respecto que "[...] en todo momento se ha de establecer comparación por nuestro personal con la situación del de empresas análogas, nos ha de obligar este hecho a que mantengamos en todo la conducta de aquellas, unificando nuestra acción y nuestro plan"2. Las compañías homogeneizaron progresivamente gran parte de las políticas de gestión del personal y ofrecieron los mismos beneficios. A medida que se consolidaba el duopolio en el mercado de Madrid, disminuían las alternativas laborales de los eléctricos madrileños.
La consolidación del mercado de distribución indujo un cambio de actitud de las direcciones de las empresas frente a sus trabajadores, se pasó de la colisión a la cooperación. El cambio experimentado propiciaba la implantación de prácticas de bienestar industrial. El siguiente párrafo, procedente de la memoria de Unión correspondiente al ejercicio de 1913, sintetiza la actitud de la dirección de la empresa frente a los trabajadores:

"El personal no fue, como no podía serlo, desatendido en nuestras reformas. Hoy, por suerte, todos estamos convencidos ya de que no es factor despreciable en la marcha de un negocio la mayor o menor satisfacción de cuantos a él contribuyen, y por ello ha sido norma exigir a cada cual con toda rigurosidad el cumplimiento de sus deberes, pero al mismo tiempo ofrecerles con la mayor consideración toda posible ventaja"3.

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Vivienda
[A los efectos que interesa a esta página centramos nuestra atención en este apartado, en tanto las viviendas mencionadas, una vez restauradas y reorientada la zona de vivienda obrera a zona residencial de alto nivel, es posible hoy en dia conocerlaas. En la imagen y enlace adjunto se indica su ubicación. Equipo Texeo]

Las empresas productoras de energía hidroeléctrica se vieron obligadas a construir viviendas para alojar a los trabajadores de sus centrales hidroeléctricas, situadas en su mayoría en zonas despobladas. En este sentido, la provisión de viviendas por parte de las hidroeléctricas presenta características similares a las colonias textiles o a las minas.
Pero la política de viviendas que siguieron las empresas eléctricas en Madrid tenía objetivos diferentes a los poblados.

El problema de la vivienda en Madrid estaba latente desde la década de los ochenta del siglo xix y se agudizó durante las primeras dos décadas del siglo xx. La población de Madrid a principios de siglo era de 541.553 habitantes, pasando a 750.896 en 1920, esto es, un incremento del 38,65 por ciento; mientras las viviendas disponibles aumentaron un 29 por ciento, creándose un déficit del diez por ciento21.
En este contexto, en 1920 se creó, por iniciativa del personal de Unión, la Cooperativa de Casas Baratas. El proyecto proponía la construcción de escuela, casino, sanatorio, campo de deportes y ochenta casas. La compañía se interesó gestionando la compra de terrenos y llevando parte de la ejecución de las obras. La construcción de las viviendas se financió con la ayuda del Estado y la emisión de obligaciones que cubría el fondo de la Caja de Previsión y Ahorro, anticipos que concedió la compañía y los créditos facilitados por la Casa Urquijo.
A finales de 1922 se ocuparon las primeras casas y en 1924 quedaron concluidas las cien casas y las escuelas. La Colonia de la Unión Eléctrica Madrileña situada al norte de Madrid se construyó según las características de la ciudad-jardín, esto es casas unifamiliares con patio y jardín.
La Ley de Casas Baratas había impulsado también a Electra a crear la Cooperativa del Hogar. A tal efecto se compraron los terrenos que se vendieron en 1933, al no haberse llevado a cabo la construcción de las viviendas.

La intervención de las empresas se dio en la administración y apoyo de la cooperativa. Éstas surgieron para aprovechar las ventajas derivadas de la Ley de Casas Baratas y construir viviendas higiénicas y confortables.
Escuelas, bibliotecas y la Asociación Cultural Deportiva Electra
Unión creó escuelas cuyo objetivo era "proporcionar mayor instrucción a sus empleados y obreros [...] y colocarles en condiciones de estimarse a sí mismos y de ser más útiles para ellos y para la sociedad"22. En la misma línea, Electra promovió cursos de electricidad, matemáticas, gramática y ortografía castellana, mecanografía, taquigrafía e idiomas. Estos cursos los impartía personal de la compañía, a excepción de los idiomas.

Además de las escuelas destinadas a los trabajadores de la empresa, se crearon escuelas para los hijos e hijas de éstos. Electra inauguraría en 1931, en los locales de la antigua Central de Chamberí, una escuela para niños y otra para niñas con capacidad para treinta y dos escolares cada una. La creación de estas escuelas tenía una utilidad considerable ya que, debido al sistema de contratación del personal, los hijos y hermanos tenían el derecho de admisión preferente, los alumnos eran los futuros trabajadores de la compañía. La inversión realizada en educación por parte de la empresa, era recuperada.
Las bibliotecas contenían libros científicos, en su mayoría relativos a electricidad, de historia, viajes y novelas. Los usuarios podían realizar peticiones para la compra de libros, evidentemente se procedía a la compra de aquellos libros que se adecuaran a la línea marcada por la dirección.
Durante este periodo, la disminución de la jornada laboral y el existente descanso semanal aumentaron el tiempo de libre de los trabajadores. Electra creó la Asociación Cultural Deportiva con la intención de controlar el tiempo libre del personal, proponiendo actividades que eran consideradas moralmente adecuadas y no suponían perjuicio para la empresa.
A su vez, a través de la asociación, se intentaba estimular la identificación del personal con la empresa. La actividad a nivel deportivo más destacada era el equipo de "foot-ball", a tal fin la empresa construyó un campo de fútbol. Se organizaron competiciones con las otras empresas, estimulando la rivalidad y la identificación con el equipo y la empresa.
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sábado, marzo 17, 2007

Ayuda para las Fábricas de Riopar



Fuente: Alarifes

Las fabricas de latón cobre y zinc de San Juan de Alcaraz fueron creadas en 1773 y se encuentran en un momento critico para su supervivencia. (ver ubicación)

Los tres núcleos fabriles originales son : San Jorge junto al nacimiento del río Mundo, San Miguel o el laminador a dos kilómetros del anterior, y San Juan uno de cuyos talleres permaneció en activo hasta la década de 1990.

Algunos de los edificios todavía existen son:

- En San Jorge: las minas, hornos de calcinación del mineral, dos talleres sin techumbre y en estado de abandono, además de los restos de infraestructura hidráulica.

- En San Miguel una parte del taller en estado de ruina, presa sobre el río Mundo,

- Diez casas de obreros en perfecto estado de conservación, la casa del encargado del establecimiento en estado de ruina, restos de infraestructura hidráulica.

- En San Juan, núcleo original del actual pueblo de Riópar: caz de agua construido entre 1815 y 1819 por el ingeniero Larramendi, balsas de agua, restos de martinetes,la casa de la dirección con la casa de Graubner creador de las fabricas posito de granos, jardín, capilla y casas de obreros, carpintería, restos de talleres y el taller de San Juan, donde existe un pequeño museo y un 50% del edificio amenaza ruina i.e. la sala de moldes donde se guardan las piezas originales de madera y de metal. Además de un importante numero de máquinas, además de libros de actas, contabilidad, catálogos pintados a mano...


Creemos que estas fabricas son un caso excepcional para el estudio de la primera industrialización en España, al haber sobrevivido mas de 230 años debido a su ubicación en una zona de escasa presión urbanística. El panorama ha cambiado en los últimos diez años y hoy día corren el peligro de desaparecer por varias causas:

- El propio deterioro del tiempo.

- La especulación

- La falta de concienciación de la población en cuanto el patrimonio histórico.