viernes, septiembre 28, 2007

El MuVIM convierte en arte los dos siglos de patrimonio industrial valenciano




La muestra presenta el primer Ford de Almussafes, juguetes alicantinos y máquinas punteras del momento



La muestra presenta el primer Ford de Almussafes, juguetes alicantinos y máquinas punteras del momento
LOLA SORIANO/ VALENCIA



La labor ha sido titánica, pero tres años de investigación y un gran trabajo en equipo ha permitido que el Museo Valenciano de la Ilustración y de la Modernidad (MuVIM) abra sus puertas a una exposición que convierte en auténticas joyas las maquinarias que marcaban el ritmo de trabajo de nuestros abuelos y antecesores. La muestra, que se inauguró ayer y que se podrá ver hasta diciembre, también refleja la imaginación de unos valencianos emprendedores que fabricaron ilusiones con juguetes de hojalata litografiada, madera o sofisticadas muñecas. Ellos mismos, ya en el XIX, apostaron por el diseño en una pieza vital en el vestuario: el calzado.

La exposición –organizada por el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunidad Valenciana y que cuenta con Juan Lagardera como comisario y con Guadalupe Fullana Zarranz como adjunta al comisariado– compila 367 objetos de tamaño, valor económico y sectores dispares, pero todas han supuesto un logro importante: recuperar la memoria histórica industrial de la Comunitat y dejar constancia del rico patrimonio fabril que todavía queda en Castellón, Valencia y Alicante y que merece ser protegido.

“Nos hemos encontrado con una predisposición favorable de particulares y museos locales que, desde hace años, vienen aplicando una conciencia patrimonial y han preservado las máquinas industriales de la voracidad de la chatarra. Mucha gente nos ha ofrecido material y, tras la selección, presentamos al público valenciano 367 piezas”, destacó la adjunta al comisariado, Guadalupe Fullana Zarranz.

Máquinas para el recuerdo

Alejandro Marín, presidente de la demarcación de Valencia del Colegio de Ingenieros Industriales, definió esta muestra como una gran imagen fotográfica. “Hemos construido una foto fija del esfuerzo profesional y empresarial que han realizado los valencianos durante dos siglos. Pero queremos ir más allá. Nos interesa analizar las crisis y desarrollos para pensar en el futuro”.

Este homenaje del MuVIM a los 200 años de industrialización de la Comunitat permitirá a más de uno recordar alguno de los objetos, máquinas o incluso vehículos que han marcado la infancia y crecimiento de los valencianos. De hecho, para comenzar la ruta por esta arqueología industrial los organizadores proponen al visitante conocer el primer prototipo de Ford Fiesta que salió de la línea de fabricación de Almussafes el 18 de octubre de 1976. Este modelo, uno de los más vendidos de la época, conducirá al espectador a contemplar auténticas piezas de coleccionista. En este primer expositor, donde ha quedado aparcado este Ford de Almussafes, destaca una creación cerámica vanguardista. “Es una celosía cerámica que representó al pabellón de España en la Exposición Universal de Aichi (Japón) en 2005”, detalló Guadalupe Fullana Zarranz.

Curiosidades


La pieza más valiosa es un interfono que comenzó a utilizarse en 1949 y que tiene un coste de 60.000 euros. La máquina que, según el comisario Juan Lagardera, más ha costado de conseguir es “una bomba de vino que procede de Villena. Se trata de una bomba que funcionaba a vapor y succionaba los caldos de los toneles”. El objeto que ayer más llamó la atención del director del MuVIM, Romà de la Calle, durante el recorrido por la muestra fue del sector del juguete. Se trataba de un barquito fabricado en Ibi “con el que yo también jugué cuando era pequeño. Había que darle cuerda para hacerlo funcionar por el agua”.

A los apasionados de la moda, les gustará ver un traje de valenciana de Garín confeccionado en seda natural y tejido a mano en un telar de madera con 8.000 hilos de 1820. Otro elemento representativo es el modelo Beatriz diseñado en seda por Francis Montesinos en 2001.

En el sector del papel, destaca el material cedido por el Museo Valencià del Paper de Banyeres de Mariola. Llaman la atención tres carteles de época donde se vende papel de fumar. El papel de fumar Toro, que costaba cinco céntimos o el que se vendía con el nombre de Indio Rosa eran algunos de los más utilizados para liar el cigarro.

Una genialidad, es un cartel de papel de fumar Pay-pay, donde se ve a un hombre y una mujer a punto de fundirse en un abrazo y un lema dice: “Pay-pay con patente de invención para pegar bien el cigarro sin luz”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada